¿Qué es la terapia regresiva y para qué sirve?

Para mí, la terapia regresiva consiste en un diálogo profundo y sincero entre la Conciencia Superior de la persona o Alma y su conciencia más normal y humana.​

 

Existen diversas maneras de realizar una regresión. Catalogo mi modo de trabajar como Terapia Regresiva Integrativa de carácter no hipnótico.

Creo aunar el esfuerzo, el trabajo y el estudio realizado a lo largo de más de 30 años de mi vida en diversos campos y materias.

He podido observar que en Terapia Regresiva se puede trabajar a la misma profundidad y con el mismo nivel de efectividad sin ningún tipo de hipnosis. Este modo de trabajar tiene la gran ventaja de permitir al paciente ser consciente de todo lo que ocurre en su sesión regresiva e impide la posibilidad de cualquier tipo de programación inconsciente e hipnotica del terapeuta al paciente; con lo que nos aseguramos que no exista un uso indebido o poco consciente por parte del terapeuta.

Todas mis sesiones son sistemáticamente grabadas para que el propio paciente las tenga a su disposición y les pueda sacar el mayor provecho posible.

Antes de la sesión, suelo realizar una entrevista personal de unos 30 minutos de duración durante la cual me interesan sobre todo los aspectos más emocionales de la experiencia vital de la persona a lo largo de su trayectoria.

Particularmente practico esta terapia sin ningún tipo de hipnosis; tan sólo utilizo, y no siempre, unos platillos y un par de cuencos tibetanos que me ayudan a relajar profundamente al paciente durante unos minutos.

Procuro atender siempre la solicitud de ayuda por parte de la persona, pero su Alma o Conciencia Superior no siempre está de acuerdo. A veces es sorprendente donde nos lleva el Alma de la persona.

Durante una regresión se tiene la oportunidad de ir a la verdadera causa de los conflictos que aún soporta la persona y es la propia Alma de la persona - que tiene todo "grabado" - la que le muestra qué es lo que le pasa por dentro, cómo se originó, con qué seres y qué es lo que puede hacer para superar definitivamente lo que aún sigue arrastrando.
El Alma del paciente es sabia, tiene un conocimiento infinito sobre la verdadera realidad del paciente, no miente jamás, no fuerza jamás al paciente a vivir nada para lo que aún no esté preparado. Además, tiene amor y paciencia infinitos con el proceso de la propia persona.

Mi trabajo como terapeuta regresivo consiste en mantener al paciente en contacto la mayor parte del tiempo con su propia Alma o Conciencia Superior, que es quien, de algún modo, "dirige" la sesión.

Personalmente jamás sugiero vivir ningún tipo de experiencia concreta ni le ordeno o realizo sugerencias a mis pacientes sobre aspectos que antes no hayan salido natural y espontáneamente. Lo que sale, sale de verdad y jamás pongo en mi boca palabras que mis propios pacientes no hayan pronunciado. Esto es muy importante, dado que permtie al pacientge irse con el convencimiento y la confianza de que lo que han vivido lo han vivido de verdad y no por haber querido consciente o inconscientemente complacer a su terapeuta.

Después de una sesión siempre hay que realizar un trabajo personal de consolidación de las verdades reveladas por el Alma de la persona y es ahí donde se consolidan nuevas tendencias y hábitos, los cuales suelen ocupar como mínimo entre 6 y 12 meses después de una sesión.

Ese trabajo personal puede hacerse de modo gratuito con mi seguimiento personalizado basado en un sistema en el que el propio paciente se trabaja a sí mismo, siguiendo mis instrucciones personales y acompañado en todo momento de un material de trabajo grabado en un pen drive que cada paciente recibe después de haber realizado su primera regresión individual.

Esta metodología, que tanta energía ahorra, requiere una fuerte implicación personal por parte de la persona si de verdad quiere cambiar su vida - "real-izar" - cambios reales y a largo plazo.

Algunas personas no se sienten capaces de llevar por sí solas este trabajo y acuden de tarde en tarde a alguna sesión privada de apoyo en la que tenemos la ocasión de trabajar de tú a tú con sus resistencias del pasado. Aprovechamos para diseñar estrategias de inteligencia superior que le permita ir avanzando a su propio ritmo en este trabajo de consolidación y aplicación de nuevos hábitos.


Aconsejo dejar pasar, como mínimo, un período de un mes entre la primera y la segunda regresión o siguientes, en los casos en que sea necesario realizar más de una.

El número de sesiones necesarias para resolver un conflicto profundo del alma dependerá siempre de la propia persona, de la gravedad del conflicto y de otras aspectos actuales, actitudinales y ambientales del propio paciente. La mayoría de mis pacientes realizan entre una y tres regresiones en su primer año de trabajo.

La verdad es que la primera regresión provoca ya un gran cambio en la persona. Algunas de sus creencias de toda la vida se pueden venir abajo. Ahora la persona es consciente de muchas cosas sobre sí misma que antes ignoraba. A veces sufre lo que se conoce como shock ontológico. Sus valores pueden cambiar de repente. Lo que antes era importante deja de serlo y lo que antes no lo era ahora adquiere un lugar protagonista.

Se necesita un cierto tiempa para ir asimilando lo que se vive en la primera regresión. No hay que tener prisa alguna para realizar una segunda. Saber digerir no sólo intelectualmente, sino emocional y vivencialmente lo que se siente, se ve y se vive en la primera regresión es necesario antes de seguir avanzando en el trabajo.